Cómo calcular tus honorarios profesionales

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Establecer el precio de un servicio no es sencillo. Menos aún cuando se trata de  honorarios profesionales. Si te detienes a pensar qué estás vendiendo en tu trabajo profesional verás que el componente esencial a cuantificar es el tiempo.

Por un lado, está el que podemos llamar Tiempo presente, es decir, la estimación de las horas que te llevará determinado trabajo. Habrá que contemplar también el Tiempo futuro: pensar en aquellas tareas no cuantificables pero que, al estar vinculadas de alguna manera al trabajo que se está presupuestando, sin duda aparecerán y tendrás que resolver. 

Por ejemplo, si te piden un presupuesto para liquidación de haberes, tendrás que considerar el tiempo que te demandará preparar las liquidaciones de cada mes, las altas y bajas de empleados, las diferentes obligaciones formales y legales.  Esa tarea conformará el que hemos denominado tiempo presente

Pero también habrá que pensar en el tiempo que te llevarán otras tareas menos cuantificables: liquidaciones finales, inspecciones, planes de pago, atención de pericias. Esos trabajos formarán parte del tiempo futuro y también deberás considerarlas de alguna manera en tu presupuesto.

Tiempo presente y tiempo futuro te darán una idea del total de horas que dedicarás al trabajo.

El tercer factor a considerar es el tiempo pasado. Es decir, el tiempo dedicado al estudio y la formación, a la capacitación y actualización permanente, como así también a la experiencia que te hace capaz para ofrecer determinado servicio. El tiempo pasado es, en esencia, la suma de experiencia y conocimiento y, al presupuestar, formarán parte del valor de la hora.

Valor de la hora

Para el Contador independiente resulta complejo determinar el valor de la hora profesional.

Como marco de referencia resulta muy útil consultar las sugerencias de honorarios que publica el Consejo Profesional, tanto en cuanto al modo de pensar diferentes presupuestos como a los valores horarios propuestos. El Consejo sugiere un valor mínimo y máximo por cada tipo de trabajo, basado en la envergadura del cliente y la tarea así como en la experiencia y conocimientos requeridos.

En la medida de lo posible, también es útil consultar con colegas de confianza a fin de contar con parámetros ciertos al momento de fijar el honorario. 

Dada la estructura de costos fijos, no es lo mismo presupuestar un trabajo si tienes un Estudio Contable montado que si trabajas sin estructura. 

Posiblemente al iniciarte en la profesión independiente puedes contratar un espacio de trabajo con una estructura flexible como, por ejemplo, un coworking.  De esta manera bajarás costos y, por otra parte, sumarás la posibilidad de ampliar tu red de contactos. 

En todo caso, siempre debes considerar que tu honorario mínimo surge de dividir los costos de tus servicios por las horas de trabajo. Dentro de esos costos incluirás tus gastos fijos y variables así como también tus honorarios mensuales, es decir, un “sueldo” por la tarea que realizas. 

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Sin embargo esta es una ecuación que no resulta sencilla de implementar en los primeros tiempos de la actividad independiente y puede resultar demasiado teórica.

En todos los casos habrá que ir analizando cuidadosamente cuál es el equilibrio entre los gastos reales o teóricos de tu Estudio y las posibilidades ciertas que ofrece el mercado. Hay otros factores que también impactan en el presupuesto: de qué se trata el trabajo, qué responsabilidad y riesgo conlleva, si el cliente cuenta con personal de apoyo, la accesibilidad a los datos así como la oportunidad o la urgencia.

Considerando todos estos factores y parámetros harás tu oferta que debe resultar satisfactoria tanto para tu cliente como para vos. 

No competir por precio

Aunque puede resultar tentador no es aconsejable ofrecer un honorario bajo con el objetivo de asegurarte el cliente. 

El empresario no debería elegir al profesional basado en el precio de los servicios porque  aquí aplica de lleno eso de que “lo barato sale caro”. 

El trabajo de calidad lleva tiempo y debe cobrarse como tal. Si cobras un precio muy bajo para ser contratado pronto te encontrarás con más obligaciones de las que, razonablemente, es posible cumplir y con una gran frustración.

Especialización

Contar con un conocimiento específico te permitirá crear valor. Al diferenciarte de la competencia puedes volverte la persona exacta que tu cliente necesita y aspirar a cobrar un mayor honorario. 

Con el tiempo la calidad de tu trabajo te llevará a que tus clientes y contactos te recomienden, lo que te permitirá un mejor posicionamiento en el mercado.

Por escrito

Tan importante como definir el presupuesto es que la propuesta quede formalizada por escrito. De esta manera quedará explicitada la delimitación del servicio contratado así como la forma de actualización del monto acordado, a fin de proteger tus honorarios del efecto de la inflación.

Silvina Schvartz.  Redactora. Contadora Pública freelance. Con su experiencia en tareas impositivas, asiste a departamentos impositivos de empresas y a estudios contables.

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